La suya era una de esas familias que no más se reúnen para compartir situaciones agradables. Nada de penas, peleas, entierros o divorcios. Solo días de vino y alegría.
Tras años de angustia y psicofármacos, se propuso romper la tradición y arrojó su vida al río. Último fracaso: Ningún familiar asistió a su funeral.
Advertisement
Triste desenlace,no era como ellos.