No veo a Estefanía desde que le partió el rayo. Éste la dividió en dos mitades: una racional, que se mudó a la luna para siempre; y otra animal que se pasa el día durmiendo o ronroneando, y que no se parece en nada a mi amiga.
No veo a Estefanía desde que le partió el rayo. Éste la dividió en dos mitades: una racional, que se mudó a la luna para siempre; y otra animal que se pasa el día durmiendo o ronroneando, y que no se parece en nada a mi amiga.